El arte de andar en superficie
es el deslizamiento. "El mal de superficie" aqueja a aquellos
que no poseen el arte
del deslizamiento.
A fuerza de permanecer en superficie sin saber deslizarse,
algunos toman conciencia de que algo suyo, propio y común a un tiempo,
enferma. Pretendiendo curarse, emprenden la búsqueda de los antiguos
caminos de lo profundo, pero se dan cuenta con horror que han quedado inservibles.
Algunos descubren entonces que sus movimientos son inadecuados, que tan sólo
se trata de aprender una nueva forma de honradez: investigar las creencias
en la que estamos, tomar conciencia del vacío, de la página
en blanco, de la posibilidad de ser: de hacerse. La agitación entonces,
ha cesado, y ha tenido lugar una experiencia fundamental.
A partir de ahí,
podrán empezar a hablar".