El arte de andar en superficie
es el deslizamiento. "El mal de superficie" aqueja a aquellos
que no poseen el arte
del deslizamiento.

A fuerza de permanecer en superficie sin saber deslizarse, algunos toman conciencia de que algo suyo, propio y común a un tiempo, enferma. Pretendiendo curarse, emprenden la búsqueda de los antiguos caminos de lo profundo, pero se dan cuenta con horror que han quedado inservibles. Algunos descubren entonces que sus movimientos son inadecuados, que tan sólo se trata de aprender una nueva forma de honradez: investigar las creencias en la que estamos, tomar conciencia del vacío, de la página en blanco, de la posibilidad de ser: de hacerse. La agitación entonces, ha cesado, y ha tenido lugar una experiencia fundamental.
A partir de ahí, podrán empezar a hablar".

Chantal Maillard, La Razón Estética.